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En 1923 intenta el primero de sus cinco intentos del cruce
del Río de la Plata. No logra su propósito pero establece un nuevo récord de
permanencia en el agua. En 1931 decide viajar a Francia con el
propósito de cruzar a nado el Canal de la Mancha pero su intento nuevamente
falló.
Sus decisiones resultan sorprendentes pero las adopta no sin antes
meditarlas. Su vivacidad, la poderosa fuerza interior que lo impulsa,
configuran una vigorosa personalidad.
Pero Dumas andaba preocupado por el ‘honor deportivo de la patria’. Qué cosas,
¿verdad? Así que, ya que estaba en Francia decidió comprar un velero clase
internacional de 1912, el TITAVE II. Medía
12,80 metros de eslora, de proa y popa lanzadas, la eslora en flotación era 7,94
metros, 2,15 metros de manga y 1,62 de calado. Contraviniendo todas las
tradiciones marineras, Dumas lo rebautizó como
LEGH,
nombre de antiguas embarcaciones escandinavas (también se dice por ahí que
significa Lucha, entereza, hombría y grandeza).
Entonces tropieza con el inconveniente de no estar en condiciones de sufragar
los gastos de organización y control que impone el cruce.
Pero Vito Dumas está ansioso de
aventura. Y el país se entera y se sorprende a raíz de una carta que Vito le
envía al director de la Editorial Atlántida, Aníbal Vigil, informándole que ha
decidido realizar el cruce del Atlántico navegando en soledad.
El tenor de la carta habla por sí: |
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Arcachón, 20 de noviembre de 1931.
Estimado
Aníbal: Te escribo ésta encerrado en el camarote de un 8 metros de la clase
internacional. Si algo ignoras con respecto al tipo de esas embarcaciones, el
amigo Martínez Vázquez te pondrá al tanto (se refiere al especialista en yachting de la Revista El Gráfico). No creas que estoy loco cuando noticias
anticipadas a la presente anuncié los proyectos de mi viaje.
El lugar en que me
encuentro es una villa de Francia que da a la costa d'Argent, en lo que forma el
golfo de Vizcaya. Para un marino este golfo son palabras mayores; pero te
advierto que no hay como estar en él para notar que se exagera. En fin, veremos
cómo me trata. Cuando leas esta, posiblemente me haya hecho a la mar, de allí a
Canarias y luego a Río de Janeiro.
Esta es mi idea. Ahora veremos si los elementos me lo
permiten. No llevo motor; el barco está armado a yawl y sus casco es un
perfecto Finkeels, campeón ganador de todas las regatas de su clase. En
cubierta tiene 11 metros 60 centímetros. Ahora lo están
calafateando y pintando. Creo que es el más estrecho de los barcos
que intentaron un viaje como el que me propongo; pero por otra parte es
más veloz que ninguno de ellos.
Bueno
Aníbal: la razón de mi aventura es haber comprometido mi palabra en
hacer algo de mérito para el deporte argentino. Mis medios son
reducidos y la vida que estoy pasando sólo yo se los sacrificios que me
imponen.
Algún
día, si no habla el destino antes, te daré mayores detalles. Por
ahora vaya un abrazo pare el querido amigo como si fuera ayer, cuando
abandonábamos la pileta del Gimnasia. Si no llego, tu hablarás por
mi. Dirás que he sacrificado a mi familia, mi bienestar y mi vida
por el sport y la Patria.
Fdo. Vito Dumas. |
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Esta carta fue inserta en el ejemplar de la revista El Gráfico del 12 de
Diciembre de 1931. Vito Dumas se hizo a la mar el domingo 13.
Intentaba ahora cubrir la ruta de Francia a Buenos Aires; y partió de Arcachón,
un pueblito pesquero francés, un 13 de diciembre de 1931. En marzo pidió ayuda
a su hermano pues su embarcación se moría en bancos de arena en Brasil. El 9 de
abril llegó a Montevideo, y el 13 de abril, después de 121 días de su partida de
Francia, recalaba en el Yacht Club Argentino y la gente lo esperaba para
ovacionarlo. Con muestras de cansancio expresó que se despedía de la
navegación. |