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"Entonces, sin
pensarlo dos veces, agarré la caña del timón y haciendo virar 180º a mi Legh II, puse sencillamente rumbo a las Azores" (2.100 millas).
A bordo lleva víveres para
10 días.
"El 14 de julio no quedan más que 80 millas por recorrer para
alcanzar la isla de Fayal (Azores), pero durante la noche el viento
siempre soplando del este, incrementa su fuerza lo que unido a que
también aumenta la mar, hace que avance con mucha dificultad. Entonces
decido abandonar la escala de las Azores y hago rumbo directamente a la
isla de Madeira que se halla a seiscientas millas más al Este".
A bordo
le quedan 10 litros de agua salobre y un poco de harina con la que hace
una especie de engrudo.
"Con todo, el 21 de julio,
mientras tomo una altura, me doy cuenta de que a fuerza de caer a
sotavento, he alcanzado la situación 32º 29´ de latitud Norte y 31º 30´
de longitud Oeste, ligeramente al Sur del paralelo de la isla. En
consecuencia, para alcanzar el puerto de Funchal (capital de Madeira),
tengo que recorrer todavía doscientas diez millas siempre ganando a
barlovento, lo que no resultará precisamente fácil (...) y cuando pienso
además en las millas que tendré que añadir al rumbo directo si tengo que
navegar dando bordadas hasta Madeira, llego a la conclusión de que me
resultaría más ventajoso hacer rumbo directo a las Canarias..." de
nuevo pues en marcha!
Pero los víveres escasean.
Vito Dumas ha adelgazado
mucho. Ahora, es un hombre agotado el que el 26 de julio avista el faro
del Puerto de la Luz (Gran Canaria). Pero por desgracia una vez más el
viento le es contrario:
"Una fuerte corriente me hace derivar
rápidamente hacia el Sur, y cada vez que hago una bordada para intentar
acercarme a la escollera ganando barlovento, sigo perdiendo todavía un
poco de terreno. Inútil insistir".
Cuando la isla se pierde
de vista por la popa en el horizonte, el hambre atenaza a Vito Dumas de
manera atroz. Hace 56 días que navega casi a la deriva por el Atlántico
Norte, sin poder arribar a ningún puerto. Ya no le quedan ni agua ni
víveres. Desesperado se acerca a la derrota de los buques grandes, y el
29 consigue por fin llamar la atención de un carguero el "Serantes"
al sur de las Islas Canarias,
que le abastece. Pero la historia no acaba aquí: sólo le han dado
víveres para alcanzar las islas de Cabo Verde, a 700 millas más al Sur.
El 10 de agosto la isla de
Boa Vista aparece en el horizonte. ¿Adivinan lo que ocurre de nuevo?
"No
sopla ni la más ligera brisa; la única fuerza que empuja al Legh II
es todavía la corriente que continúa arrastrándome al Sur sin que pueda
maniobrar para acercarme a tierra. Algunas horas más tarde, es la isla
de Porto Praia la que a su turno aparece en el horizonte por el través.
Y el último eslabón de esta cadena de rocas se me escapa de las manos!"
La continuación del viaje está representada por el largo lamento de un
hombre reducido al estado de un esqueleto viviente.
"Ahora, cada movimiento del
Legh II provoca en mi pobre cuerpo un dolor que se une a todos
los que he venido cosechando durante mis 106 días de lucha..."
Por fin el 17 de agosto
surge en el horizonte la costa de Brasil. Conseguirá ganar un puerto.
Se ha salvado. |